La travesía con la que sueñan todos los overlanders y la que más camionetas rompe. Sales de Villa Alota y bajas por el altiplano del Lipez boliviano hacia el desierto de Atacama.
El paisaje es cinematográfico: lagunas teñidas de rojo y verde por minerales, géiseres a casi 5.000 metros, flamencos andinos, vicuñas y casi nada más. Las noches de invierno bajan a -20°C; el viento no para nunca.



















